No vendemos un ladrillo suelto y listo. Cada pedido arranca con una conversación técnica sobre el uso previsto, la zona de obra y el plazo real de producción. A partir de ahí definimos mezcla, curado y cantidad de lotes. Estos son los formatos que ya tenemos rodados con estudios de arquitectura, constructoras chicas y particulares que autoconstruyen en Córdoba y alrededores.
Fabricamos bloques con sustrato de cáscara de maní, chala de maíz o bagazo según lo que haya en acopio en ese momento. Definimos granulometría, densidad y porcentaje de aglutinante junto al proyectista. El resultado sirve para tabiques internos y cerramientos no portantes: no reemplaza estructura de hormigón ni cubre luces grandes. Entregamos ficha técnica por lote con humedad y resistencia estimada.
El micelio crece sobre residuo vegetal y liga las partículas sin cemento. Lo usamos en placas de espesor controlado para cielorrasos, revestimientos y separadores livianos. El límite es la humedad sostenida: en baños o cocinas sin ventilación no lo recomendamos. Cada panel sale del mismo molde y mismo ciclo de curado, así que la variación entre piezas es baja, pero no nula. Te mostramos muestras antes de cerrar el pedido.
Acompañamos al estudio o a la cuadrilla durante la primera etapa de colocación. Revisamos mortero compatible, junta, tiempo de fraguado y protección frente a lluvia. También calculamos cuánto material hace falta por metro cuadrado según el espesor elegido, para no pedir de más ni quedarse corto a mitad de obra. Es un servicio acotado: no hacemos dirección de obra ni firmamos planos.
Si estás desarrollando un sistema constructivo propio, armamos una tanda chica para que ensayes en taller o en obra. Sirve para probar encuentros, espesores y terminaciones antes de escalar. La serie corta tiene tiempos de producción más largos por unidad y no siempre conviene económicamente, pero evita errores caros después. Coordinamos entregas parciales según avance de curado.
Damos una jornada práctica en planta o en obra para quien va a manipular el material. Cubre acopio, corte, mezcla de mortero, manejo de humedad y qué hacer si un lote llega con variación de color o peso. No es un curso largo: es una puesta en común para que la cuadrilla no improvise. Se coordina con antelación porque depende de la disponibilidad del taller.
Si querés ver cómo encajan estos formatos en un proyecto concreto, mirá el proceso de trabajo o volvé al inicio para ubicar cada etapa.
Antes de sumar un material biobasado a un proyecto, conviene despejar dudas concretas: qué resiste, cómo se cura, cuánto tarda un pedido y qué pasa si algo no cierra. Acá van las respuestas que damos en reuniones y visitas a planta.
Depende del sistema y del cálculo. Nuestros mampuestos de fibra y micelio están pensados para tabiques internos, cerramientos no portantes y revestimientos. Para muros que reciben losa o cubierta trabajamos con mezclas de mayor densidad y siempre con verificación estructural firmada por un profesional. No reemplazan al hormigón armado ni a la mampostería cerámica en todos los casos.
Trabajamos con cáscara de maní, chala de maíz, bagazo y aserrín de aserraderos de la zona centro de Córdoba. La mayoría de los acopios están a menos de 120 km del taller. Cada lote se analiza por humedad y granulometría antes de entrar a mezcla, porque una fibra húmeda arruina el curado y genera variaciones que después se notan en obra.
Es el punto más delicado. El material absorbe humedad si queda expuesto, así que siempre recomendamos revoque, pintura o algún tipo de protección superficial en exteriores. En interiores secos el comportamiento es estable. Si el muro va a estar en contacto con suelo húmedo o lluvia directa, evaluamos primero si el sistema conviene o si hay que combinarlo con otra solución.
Un lote chico de prototipo sale en dos a tres semanas. Pedidos de obra más grandes dependen de la estacionalidad de los residuos y de la agenda de curado, que no se puede apurar. Entregamos mampuestos sueltos, paneles premontados y probetas para ensayo. Para proyectos fuera de Córdoba coordinamos logística con anticipación porque el material viaja protegido.
Sí. Cada mezcla sale con su ficha: composición, densidad, resistencia a compresión medida en nuestro laboratorio y recomendaciones de uso. No publicamos números que no hayamos medido. Si un proyectista necesita un ensayo específico para presentar en municipio u obra, lo coordinamos con un laboratorio externo y el costo se conversa antes.
Sí, con turno previo. Recorremos el acopio, la zona de mezcla y el sector de curado, y vemos muestras reales. Es la forma más honesta de entender los límites del material antes de comprometer un proyecto. Escribinos y coordinamos una visita en horario de planta.
Si tu duda no está acá, escribinos por contacto o mirá cómo acompañamos cada etapa en soporte técnico.