BioLadrillo Lab

Quiénes sostienen BioLadrillo Lab

El equipo se armó entre un taller de Villa Allende y un galpón en Av. Colón, con gente que viene de la construcción, la agronomía y el laboratorio. No hay una sola formación: hay oficios que se cruzan y se corrigen entre sí cuando una mezcla no fragua como esperábamos.

Tres frentes de trabajo

Producción, ensayos y vínculo con obra. Cada persona responde por un tramo concreto del proceso: desde la caracterización del residuo que llega al acopio hasta el acompañamiento del albañil en la primera hilada.

De un galpón en Av. Colón a una línea de mampuestos biobasados

BioLadrillo Lab no arrancó con un plan de negocios. Arrancó con dos personas mezclando cáscara de maní y micelio en baldes prestados, midiendo con calibre lo que salía y anotando todo en un cuaderno. Estos son los tramos que nos trajeron hasta acá, con los aciertos y los retrocesos que quedaron en el camino.

2019: la primera tanda que no se deshizo

Después de once intentos fallidos, la mezcla con chala de maíz y aserrín de álamo curó sin agrietarse. No era un ladrillo presentable, pero aguantó el peso de una persona parada encima. Ese día dejamos de discutir si el proyecto tenía sentido y empezamos a discutir granulometría.

2020: el taller de Av. Colón 2840

Alquilamos un galpón chico en la zona norte de Córdoba para dejar de trabajar en el patio de una casa. Instalamos dos mesas de curado, un humidificador y una balanza de precisión. La logística cambió todo: empezamos a comprar residuos por lote y a rechazar partidas húmedas, algo que antes no podíamos permitirnos.

2021: los primeros ensayos externos

Mandamos probetas a un laboratorio de materiales para medir compresión y absorción de agua. Los números confirmaron lo que sospechábamos: sirven para tabiques internos y cerramientos no portantes, no para estructura. Publicar esos resultados nos cerró algunas puertas comerciales y nos abrió otras más serias.

2022: acuerdos con acopios del interior

Firmamos convenios con tres acopios a menos de 120 km del taller para asegurar cáscara de maní y bagazo durante la cosecha gruesa. El objetivo era simple: reducir flete, controlar humedad en origen y no depender de un solo proveedor cuando la temporada viene flaca.

2023: la primera obra terminada

Un quincho en las sierras de Córdoba usó nuestros bloques en los cerramientos laterales, combinados con cerámico en las esquinas estructurales. Fue el primer proyecto donde alguien ajeno al equipo confió en el material. También fue donde aprendimos que la capacitación en obra vale tanto como la ficha técnica.

2024: ficha técnica por lote

Empezamos a entregar cada partida con su propio documento: origen de la fibra, fecha de mezcla, densidad y resistencia medida. No es marketing, es una herramienta para que el proyectista sepa qué está comprando. La variabilidad entre lotes sigue existiendo y preferimos mostrarla antes que esconderla.

Quiénes somos en BioLadrillo Lab

Somos un laboratorio chico de Córdoba que fabrica mampuestos con fibras vegetales, micelio y residuos que hoy terminan enterrados o quemados. No vendemos una revolución: vendemos una alternativa concreta para cerramientos no portantes, tabiques internos y prototipos que necesitan peso bajo y mejor comportamiento térmico. Trabajamos con acopios a menos de 120 km del taller, caracterizamos cada lote por humedad y granulometría, y publicamos las fichas técnicas aunque los números no nos favorezcan. Si buscás una solución para losas o vigas, no es por acá.

  • Para quién trabajamos Estudios de arquitectura y constructoras del centro del país

    Nos convocan cuando el proyecto pide materiales de baja huella, buen aislamiento y una obra que se pueda explicar sin greenwashing. También trabajamos con municipios y cooperativas que quieren reutilizar residuos agroindustriales de su zona.

  • De dónde venimos Un galpón en Av. Colón, ensayos propios y bastante prueba y error

    Arrancamos mezclando cáscara de maní con micelio en baldes de veinte litros. Lo que funcionó quedó documentado; lo que se deshizo a los tres meses también. Esa bitácora es hoy la base de nuestras fichas técnicas.

  • Cómo nos manejamos Voseo, datos y límites dichos de frente

    Preferimos decirte que un lote salió con densidad irregular antes que venderte un muro que después vas a tener que reparar. La comunicación es directa, sin promesas de resistencia estructural que todavía no podemos sostener.

  • Qué no hacemos No reemplazamos al cerámico ni al hormigón donde no corresponde

    El biobasado rinde en cerramientos, tabiques y prototipos. Para compresión alta, fuego prolongado o exposición a lluvia sin protección, seguimos recomendando materiales tradicionales. La honestidad técnica es parte del producto.

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