BioLadrillo Lab

De la consulta al prototipo: cómo se ordena el trabajo

Cada proyecto con BioLadrillo Lab atraviesa las mismas seis instancias. No son un trámite: son filtros donde se decide si el material biobasado conviene para tu obra o si es mejor derivar a otra solución. Los plazos dependen del tipo de cerramiento y de la disponibilidad de residuos en la zona.

Semana 1

Relevamiento del proyecto y del entorno

Antes de hablar de mezclas, revisamos qué se va a construir, con qué normativa local y en qué clima. Pedimos planos preliminares, orientación, tipo de cubierta y si hay humedad de napa. En paralelo consultamos qué residuos agroindustriales hay a menos de 120 km del obrador, porque eso condiciona todo lo que viene después. Si el proyecto exige mampostería portante con cargas altas, lo decimos en esta etapa y no más adelante.

Semanas 2 a 3

Definición de mezcla y ficha técnica preliminar

Con el relevamiento hecho, proponemos dos o tres combinaciones posibles según fibra disponible: cáscara de maní, chala de maíz, bagazo o aserrín. Cada opción trae su ficha con densidad estimada, resistencia esperada a compresión, comportamiento frente al agua y tiempo de curado. No prometemos valores que no podamos sostener en ensayo. Si el proyectista necesita un número firme para el cálculo, se acuerda un ensayo previo en laboratorio externo.

Semanas 3 a 5

Fabricación de probetas y ensayos

Se producen lotes chicos de probetas cúbicas y prismáticas con la mezcla elegida. Se curan en cámara controlada y se ensayan a compresión, absorción y conductividad térmica. Este paso es el que más se subestima: una fibra con humedad alta arruina el resultado y hay que repetir todo. Los informes se entregan con la trazabilidad del lote, la fecha de mezcla y las condiciones ambientales del taller.

Semanas 5 a 7

Ajuste de geometría y sistema constructivo

El ladrillo biobasado no se coloca igual que uno cerámico. Definimos espesor de junta, tipo de mortero compatible, refuerzos en esquinas y encuentros con estructura de hormigón o acero. También revisamos cómo se resuelve el zócalo y el alero, porque el material necesita quedar protegido de la lluvia directa. Si el diseño original no contempla esa protección, se modifica antes de fabricar.

Semanas 7 a 10

Producción del primer paño o módulo de prueba

Antes de ir a escala completa, armamos un paño de un metro cuadrado en taller o en obra, según el caso. Se evalúa manipulación, peso por unidad, tiempos de colocación y terminaciones. Esta instancia suele revelar problemas que el plano no muestra: fisuras por secado rápido, juntas que no cierran o piezas que llegan al límite de resistencia al transporte. El paño queda documentado con fotos y observaciones.

Semana 10 en adelante

Acuerdo de producción y acompañamiento en obra

Con el paño aprobado, se define el volumen de producción, la logística de entrega y el cronograma de colocación. Acompañamos las primeras jornadas en obra para ajustar detalles de mezcla y curado en condiciones reales. El compromiso incluye una revisión a los 30 días y otra a los 90 para ver cómo evolucionó el material con la humedad y los movimientos estructurales. Si algo no cierra, se corrige antes de seguir.

De la consulta al prototipo: cómo trabajamos en BioLadrillo Lab

Cada proyecto arranca con una conversación técnica, no con un presupuesto cerrado. Antes de hablar de plazos necesitamos entender el uso, la ubicación y las cargas. Estos son los pasos que seguimos, con lo que esperamos de tu lado y lo que podés esperar del nuestro.

1. Consulta inicial y relevamiento

Nos contás qué querés construir: vivienda, ampliación, cerramiento de galpón o tabique interno. Pedimos planos preliminares si los tenés, ubicación del terreno y una idea del cronograma. Si el proyecto está en Córdoba o alrededores, coordinamos una visita para ver el suelo y el acceso. En esta etapa no hay compromiso de compra.

2. Definición de mezcla y muestra física

Según el uso y la disponibilidad de residuos en la zona, proponemos una mezcla con fibra vegetal, micelio o combinación. Te enviamos una muestra de 20x20 cm para que la veas, la toques y evalúes textura y peso. La muestra no es un compromiso de compra, pero sí nos da información real sobre humedad y manejo en tu obra.

3. Ensayos y ficha técnica

Antes de producir en serie, cada mezcla pasa por ensayos de compresión y absorción de agua en nuestro taller. Los resultados se documentan en una ficha técnica que incluye resistencia, densidad y recomendaciones de uso. Si el mampuesto no alcanza para el destino previsto, te lo decimos en esta instancia y no después.

4. Ajuste de producción y logística

Definimos cantidad, formato y fecha de entrega. Trabajamos con lotes acotados porque el curado depende de la humedad ambiente y de la estacionalidad de los residuos. En verano la producción baja; en otoño, con la cosecha gruesa, sube. Coordinamos el acopio en obra para que el material no quede expuesto a la lluvia.

5. Acompañamiento en obra

Entregamos una guía de colocación con morteros compatibles, juntas recomendadas y cuidados durante el curado. Si el equipo de albañilería no trabajó antes con biobasados, hacemos una capacitación breve en obra. No reemplazamos la dirección técnica del proyecto, pero sí damos soporte para evitar errores comunes.

6. Seguimiento post-obra

A los tres y seis meses consultamos cómo se comportó el material: fisuras, humedad, comportamiento térmico. Esa información vuelve al taller y ajusta las próximas mezclas. Si aparece un problema atribuible al mampuesto, lo revisamos con vos y buscamos una solución concreta.

Si querés ver el detalle técnico de cada etapa, podés revisar el proceso completo o leer nuestro enfoque de trabajo antes de escribirnos.

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